Como su madre preocupada por su salud, no le permitía tantos rigores, decidió irse del Palacio; siguiendo una Cruz Brillante que le señalaba el camino (a imitación de los Santos Monjes Eremitas que habitaron en el Desierto de Tebaida en Egipto), llegó hasta un lugar donde se posó La Cruz señalándole el sitio para construir una Ermita donde se retiró a orar en soledad, lo que hizo con permiso del Obispo San Lamberto, que fue su confesor, además de darle el hábito de Monja.
En la Ermita fue muy atacada por el maligno que tomaba la forma de perro o de ladrón, quería atemorizarla para que abandonara la oración y robarle las virtudes, lo que nunca consiguió:
-"Había leído las admirables vidas de aquellos Antiguos Padres del Desierto y deseaba con ansias servir a Dios por aquel camino, y a su imitación escogió en su casa un retirado aposento en ver de yermo, donde se recogía retirada de los hijos, de su copiosa familia, donde guardaba el riguroso silencio que admiraba en los Antiguos Padres, y por evitar la ociosidad hacia que la trajesen juncos, y de ellos hizo un vestido largo a imitación de los de Tebayda, cuyo candor de vida con emulación victoriosa pasó mi Padre San Benito al Occidente. Labraba otras alhajas de estos materiales para adorno de su Celda, y en ella emprendía la imitación de las mayores penitencias, como dormir, o mejor decir, pasar toda la noche asida a tres clavos, que en los fríos y rigores de aquellos destemplados Países exceden los mayores de la Tebayda por ser clima más benigno.
La madre de Santa Landrada como la quería como a hija, era lince de sus más recatadas acciones, sin que ella lo entendiese, y temerosa de que no le faltase la vida, que podía emplear más dilatada en servicio de su Creador, le moderaba algunas penitencias por cuya causa, y por el único afecto que a la soledad tenía, deseaba hurtarse de la Casa de sus padres, y ocultarse en el desierto, donde nadie la viese, pareciole que las hierbas le sería suficiente alimento.
Finálmente salió de la casa de sus padres, llevando por norte una Cruz que se le manifestó en el aire, de admirable resplandor, como le sucedió a la Venerable Madre Doña Catalina de Cardona, honor del Carmelo y de nuestra España, fuele siguiendo Santa Landrada hasta un sitio donde La Cruz puso fin a su curso, y allí determinó hacer la Hermita que eran los Palacios tan deseados para su intento.
No puede esta acción loarle cuando nos es acompañada de la orden, y gusto superior, por ser la vida solitaria tan peligrosa, y para mujeres tan contraria, menos que con Soberano impulso, que cuando le hay, y se esperan fines gloriosos, da el Señor medios que los hombres no alcanzan a conocer su congruencia; pero de otra suerte no son para ser escogidos".
-"Como ignoraban los miradores la causa, y Tribunal donde se forjaban los intentos de la Santa Virgen, y los decretos no vistos en aquellos Países, vino a ser La Santa el blanco de la murmuración , no solo de los malos que son los perros de la virtud,
que siempre la ladran, y no la pueden entrar de los dientes adentro, pero aún la gente virtuosa.
Ya he advertido que no son imitables todas las acciones de los Santos, que se obra con benigno impulso, y esta lo fue, y aprobada por San Lamberto, Apóstol de Tagandria, y así La Virgen obró prudentemente con tan seguro parecer.

Consagrola el Santo la Hermita, y la dio hábito y velo de Monja, vivió algunos años en esta soledad, donde ganó muchas virtudes, y inmortales laureles a costa de terribles combates, y baterías que le daba el enemigo, tocándola perpetuamente al alma, sin darla un punto de sosiego; muchas veces para turbarle la quietud de la fervorosa oración, fingía ruidos y aullidos de Lobos, como que pretendían derribar las puertas, y entrar a hacerla pedazos, otras veces fingía personas de ladrones, y harto ladrón era pues pretendía robarle virtudes que son las joyas de mayor estimación".
-Bibliografía:
(Extraído del Libro de la Orden de San Benito escrito por el Licenciado Don Pedro de Sirla R. Axis y Ynojosa, Abogado de la Real Chancillería de Granada y Beneficiado de San Juan de los Reyes, del año 1656, siglo XVII:
"Vidas de Santas y Mujeres Ilustres de la Orden de San Benito" Volumen I).
https://books.google.es/books?




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