jueves, 5 de febrero de 2015

El Papa contra los abusos de sacerdotes ha creado la Pontificia Comisión para la tutela de menores


"Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque yo os digo que sus Ángeles en los cielos ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos"(Mateo 18, 10).



Nuestro queridísimo Papa Francisco en su Carta fechada el día dos de febrero de 2015, fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el Templo; manda unas directrices para la protección a los niños menores y adultos vulnerables, contra los abusos sexuales protagonizados por parte de sacerdotes; donde conmovido por los testimonios de personas que los han padecido, "con intensidad de sufrimiento y firmeza en la fe".
Su Santidad se expresa de forma muy clara: "No hay absolutamente lugar en este Ministerio para los que abusan de los menores". 
Y ha creado una Pontificia Comisión para la tutela de menores que se reunirán por primera vez en Roma.

Gracias Santidad por su firmeza y valentía, ningún niño, siempre indefenso, puede sufrir un ataque tan terrible contra su dignidad, y menos por alguien que se reviste con piel de cordero para esconder su verdadero rostro utilizando como coraza para tapar su falsedad, la de su ministerio religioso.  


(Los niños no pueden ser juguetes rotos ni víctimas de las perversiones de los mayores)

Las familias deben verse protegidas por nuestra querida Madre Iglesia como usted nos dice, y el miedo al escándalo no puede amparar este tipo de situaciones. 

Oramos por todos los niños, que han sufrido o sufren abusos; que son predilectos de Jesús. 
Nadie tiene derecho a forzarles y robarles su inocencia, deben de recibir el cariño, la ternura y el consuelo de su Madre Iglesia para reparar el daño causado.
Alabamos la iniciativa de Su Santidad, y nos alegramos de la creación de la Pontificia Comisión para la tutela de menores, con la esperanza de que se corte de raíz la más mínima posibilidad de que se sigan produciendo situaciones de este tipo.  


¡Y cuidado porque los niños pequeños tienen sus Ángeles, testigos de todo lo que les ocurre, que miran continuamente el rostro de Dios Padre!, quienes abusan de ellos alomejor podrán engañar en la tierra, pero nadie puede escapar de la mirada y de la justicia de Dios que todo lo ve.

"La medida que uséis con los demás se usará con vosotros"


Texto completo de la Carta del Papa Francisco:
A los Presidentes de las Conferencias Episcopales
y los Superiores de los Institutos de Vida Consagrada
y las Sociedades de Vida Apostólica
En marzo del año pasado instituí la Pontificia Comisión para la tutela de menores, anunciada ya en diciembre de 2013, con el fin de ofrecer propuestas e iniciativas orientadas a mejorar las normas y los procedimientos para la protección de todos los menores y adultos vulnerables, y he llamado a formar parte de dicha Comisión a personas altamente cualificadas y notorias por sus esfuerzos en este campo.
El siguiente mes de julio, en la reunión que tuve con algunas personas que han sido objeto de abusos sexuales por parte de sacerdotes, me sentí conmovido e impresionado por la intensidad de su sufrimiento y la firmeza de su fe. Esto confirmó una vez más mi convicción de que se debe continuar haciendo todo lo posible para erradicar de la Iglesia el flagelo del abuso sexual de menores y adultos vulnerables, y abrir un camino de reconciliación y curación para quien ha sufrido abusos.
Por estas razones, he añadido el pasado mes de diciembre nuevos miembros a la Comisión, en representación de las Iglesias particulares de todo el mundo. Y dentro de pocos días, todos estos miembros se reunirán en Roma por primera vez.
En este contexto, considero que la Comisión será un nuevo, válido y eficaz instrumento para ayudarme a animar y promover el compromiso de toda la Iglesia en sus diversos ámbitos - Conferencias Episcopales, diócesis, Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, etc. - para poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables, y dar respuestas de justicia y misericordia.
Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. Por tanto, no se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como, por ejemplo, el deseo de evitar el escándalo, porque no hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores.
También se debe vigilar atentamente que se cumpla plenamente la circular emanada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 3 de mayo de 2011, para ayudar a las Conferencias Episcopales en la preparación de las líneas maestras para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte de clérigos. Es importante que las Conferencias Episcopales adopten un instrumento para revisar periódicamente las normas y comprobar su cumplimiento.
Corresponde al Obispo diocesano y a los Superiores mayores la tarea de verificar que en las parroquias y en otras instituciones de la Iglesia se garantice la seguridad de los menores y los adultos vulnerables. Como expresión del deber de la Iglesia de manifestar la compasión de Jesús a los que han sufrido abuso sexual, y a sus familias, se insta a las diócesis y los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica a establecer programas de atención pastoral, que podrán contar con la aportación de servicios psicológicos y espirituales.
Por todos estos motivos, pido vuestra colaboración plena y atenta con la Comisión para la tutela de los menores. La tarea que le he encomendado incluye la asistencia a vosotros y a vuestras Conferencias, mediante un intercambio mutuo de «praxis virtuosas» y de programas de educación, formación e instrucción por lo que se refiere a la respuesta que se ha de dar a los abusos sexuales.
Que el Señor Jesús infunda en cada uno de nosotros, ministros de la Iglesia, ese amor y esa predilección por los pequeños que ha caracterizado su presencia entre los hombres, y que se traduce en una responsabilidad especial respecto al bien de los menores y adultos vulnerables. Que María Santísima, Madre de la ternura, nos ayude a cumplir, con generosidad y rigor, nuestro deber de reconocer humildemente y reparar las injusticias del pasado, y a ser siempre fieles a la tarea de proteger a quienes son los predilectos de Jesús.
Vaticano, 2 de febrero de 2015
Fiesta de la Presentación del Señor
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2015/02/05/papa-no-hay-nada-mas-importante-que-proteger-a-los-ninos-ni-siquiera-el-deseo-de-evitar-el-escandalo-iglesia-papa-obispo.shtml

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